LA EDUCACIÓN INTEGRAL SEXUAL (EIS) Y LA PREVENCIÓN COMBINADA DEL VIH

Es un proceso que se basa en un currículo para enseñar y aprender acerca de aspectos cognitivos, emocionales, físicos y sociales de la sexualidad, preparando así a niños, niñas, adolescentes y jóvenes con conocimientos, habilidades, actitudes y valores que los y las empoderaran para un mayor bienestar y dignidad, desarrollando relaciones sociales y sexuales respetuosas; considerando como sus elecciones afectan su propio bienestar y el de los demás.


La EIS se orienta a la salud y el bienestar de todas las personas en especial de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, la escuela es un escenario de primer orden para llegar con este conocimiento, por lo que cumple una labor fundamental.

La EIS es un factor determinante cuando hablamos de estrategias de prevención combinada frente al VIH, sólo a través de la educación integral, intencionada, contextualizada y basada en la evidencia y saber científico, se puede llegar a transformar y mejorar los conocimientos, actitudes, habilidades para que todas las personas podamos vivir una sexualidad plena, placentera y libre de riesgos.
La educación integral para la sexualidad (EIS) cumple un papel fundamental en la promoción y garantía de la salud sexual y la salud reproductiva de todas las personas en especial de niños, niñas y adolescentes. Por ejemplo la EIS, que se puede dar dentro y fuera de la escuela, permite que a través de los procesos educativos las personas pensemos y reflexionemos, sobre las falsas creencias, mitos y prejuicios que podemos llegar a tener en materia de VIH dadas por la falta de educación en el tema.
Sí, la EIS contribuye a reducir los índices de estigma y discriminación hacia las personas que viven con VIH o que son susceptibles en adquirir la infección. La EIS además de empoderar a los y las jóvenes para que se responsabilicen de sus propias conductas y decisiones en materia de sexualidad y reproducción, permiten que los y las jóvenes traten a los demás con respeto, aceptación, tolerancia y empatía, independientemente de su origen étnico, raza, orientación sexual, identidad o expresión de género, características sexuales o estado de serológico.
No, la educación sexual debe ser integral, es decir, debe proporcionar oportunidades para adquirir información, amplia, variada, oportuna, precisa, con base en la evidencia y adecuada a cada edad según la persona. En donde se aborden temas de Salud Sexual y Salud Reproductiva (SSSR), y otras temáticas tales como: fisiología, anatomía sexual y reproductiva, pubertad, menstruación, métodos anticonceptivos modernos, maternidad y paternidad como opción de vida, ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), incluidos el VIH y Sida, entre otros.
Sí, una educación integral en sexualidad a tiempo, es capaz de desarrollar las aptitudes necesarias en adolescentes y jóvenes para apoyar en la toma de decisiones saludables en materia de sexualidad, esto incluye la capacidad de reflexionar y tomar decisiones con base en la información, de comunicar y negociar de manera eficaz y demostrar asertividad. Es así que, una persona que haya contado con una educación integral en sexualidad, reconoce aún más su grado de vulnerabilidad frente a la infección por VIH y hace lo posible por reducirlo al máximo.
Claro que sí, los y las jóvenes necesitan información amplia y suficiente en materia de sexualidad, entre los cuales se encuentran, cómo tener acceso a condones para la mujer o para el hombre y cómo utilizarlos correcta y consistentemente y sobre la disponibilidad de la Profilaxis Previa a la Exposición (PrEP) para las personas que consideran que estén en riesgo significativo de contraer la infección por VIH. Además de información completa en relación al abuso o la agresión sexual, ruta de atención, apoyo psicosocial, y el acceso a la Profilaxis Posterior a la Exposición (PEP), entre muchos otros temas.
No, la EIS no tiene relación directa con la edad de la iniciación sexual, en realidad lleva por el contrario a conductas sexuales tardías y más responsables. Un conjunto significativo de evidencias muestra que la EIS hace posible que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes desarrollen: actitudes, habilidades y conocimientos precisos y adecuados para cada edad, además del desarrollo de valores positivos, incluidos el respeto por los derechos humanos, la igualdad y la diversidad de género y las actitudes y habilidades para contribuir a relaciones seguras, saludables y positivas.
Sí, las personas viviendo con VIH en especial los y las jóvenes, a través de la EIS deben estar al tanto de su tratamiento, la adherencia a éste, los métodos de barrera, la indetectabilidad como herramienta de prevención, la prevención de coinfecciones y/o reinfecciones, y el disfrute y goce de su sexualidad de manera asertiva, entre muchos otros temas.
Tanto el enfoque de la prevención combinada como la EIS se basan en el derecho que tienen todas las personas en recibir información y servicios completos en materia de sexualidad, con el fin de lograr el nivel más alto de salud y bienestar, sin emitir juicios sobre comportamientos sexuales, orientación sexual, identidad de género o estado de salud. Reconociendo que las personas se expresan de manera diferente en todas las sociedades, a veces sin ajustarse al género o a las normas sociales e incluso en el tema de la conducta sexual y de la orientación sexual o de la identidad de género.

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